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viernes, 19 de noviembre de 2010

La mujer como síntoma del psicótico


La historia esta plagada de mujeres que amaron y fueron compañeras de
vida de psicóticos. Gala, la compañera de Dali, Alicia Lardé la esposa de
John Nash, el famoso matemático... y tantas otras.
Es sabido desde Lacan el poder estabilizador que tiene la mujer para
el psicótico. Es en ella donde puede localizar ese goce excesivo, desbordante
y no barrado.
Esa mujer que salva, que vivifica al loco que no da abasto con su pulsion de
muerte, que muere como sujeto, que se cosifica. Objeto caído, objeto de goce
del otro.
Aparece, entonces esta mujer que le da un lugar, que lo aloja.
Lo acepta, lo aloja con su particularidad, con lo mas singular de si.
Esto tiene como efecto que el se posicione sujeto, que salga del estatuto
de objeto.
La musa del pintor, la inspiración del poeta. Esa mujer que resume
todas las cosas, que da sentido.
No retroceder ante la psicosis nos dice Lacan. Ese no retroceder implica
un ponerse al servicio del loco, ser su garante y desde allí alojarlo. Acotar
su goce, no delirar con el. Pero alojar su delirio como una construcción particular
de sentido, como lo mas singular de si.
Estas mujeres con su cuerpo, con su mirada, con su voz, pero principalmente
con su amor no retroceden, no tienen miedo. Se convierten en estas musas,
en estas diosas que vivifican al loco, que lo enlazan a lo social, que lo sacan
de su autismo, de su catatonia, de su muerte subjetiva.
Estas mujeres somos verdaderamente gnósticas.

Después de todo... a mi los cuerdos me aburren.

"Ella sería mi Gradiva (la que avanza), mi diosa de la Victoria, mi mujer. Para ello, era
necesario que me curase. Y ello me curó gracias a la potencia indomable e insondable de
su amor, en que la profundidad de pensamiento y la destreza práctica rebasaban los métodos
psicoanalíticos más ambiciosos"
"Gala me liberó de mi crimen y me curó de mi locura. ¡Gracias! ¡Quiero amarte! Te
desposaré. Mis síntomas histéricos desaparecieron uno tras otro como por encantamiento
y yo volvía a ser el dueño de mi sonrisa, de mi risa, de mis gestos. Una salud nueva brotaba
como una rosa de mi cabeza"

Salvador Dalí.

3 comentarios:

melisa dijo...

Fantástico!!!!

Anónimo dijo...

relamnte genial amiga, como siempre!!!

Lu

Sinesia dijo...

Vaya... me encanta la esencia de esta publicación, más que nada porque además de que me gusta demasiado esta pareja de surrealistas, sé con seguridad que la mujer es el numen de todo hombre, la esfigie de la ataraxia y la belleza de la virtud.

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